miércoles, 30 de noviembre de 2011


Hay mentiras y mentiras. Mentiras buenas y malas. Pero la mayoría de la gente, no sabe diferenciar entre unas y otras. Las mentiras buenas, son aquellas que te salvan de un apuro de no haber traído los ejercicios a clase, la mentira que te deja salir a la calle cuando estás castigada para ver a esa persona especial, la mentira que llama a tus padres diciendo que si te dejan más tarde, porque a tus amigos también les dejan; aunque sea, una mentira. Pero la gente cree, la mayoría de la gente cree, que una mentira mala, es sólo, cuando te hacen daño intencionadamente...¿en serio? Yo creo que no. La mentira mala, es la que te da una puñalada trapera por la espalda. Y siempre, oyeme, ¡siempre!, acaba igual.
A cada palabra, a cada frase, a cada detalle, a cada gesto...mi paciencia se va gastando, hasta que ya no quede nada, y cuando ese día llegue, el día en que mi esperanza y mi rumbo se distorsionen delante de mí, ese día, estaré sola, a las duras y a las maduras. Pero siempre habrá alguien,que intente poner luz en tu día de oscuridad, y eso, queridos amigos, esos consejos que esa persona te da, siento decepcionaros, son sólo fruto de mentiras...ahora tú decides, si de las buenas, o de las malas.

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