miércoles, 30 de noviembre de 2011


Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas. Con el tiempo te das cuenta de que si estás a lado de esa persona solo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verle. Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas. Con el tiempo también aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida. Con el tiempo aprendes que disculpar, cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.

Y cuando menos te lo esperas, aparece algo que no buscabas. Algo con lo que no contabas para nada. Algo que crees que no es para ti, pero luchas por ello hasta morir. Algo inexplicable. Algo en lo que jamás habías pensado. Algo que sin querer pasa. Algo tan sumamente increíble, que te hace sonreír.Y lo consigues, eres feliz de verdad.Y en un segundo todo ... acaba.

Fuimos como el primer beso, del primer amor, fuimos como esa estrella fugaz a la que pides un deseo y se cumple, Fuimos como esa foto en blanco y negro que nos recuerda a cada instante que hubo un tiempo maravilloso. Fuimos el fuego que no se apagaba hasta que llego la tempestad con sus ganas de arrasarlo todo. Fuimos un amor eterno que termino en una noche. Digo fuimos porque así fue como compartimos un trocito de nuestras vidas, donde decidimos compartir las noches, los amaneceres y más tarde las ojeras. Compartimos miles de recuerdos enlatados, miles de sensaciones que jamás nadie ha contado, sueños de viajes poco planificados en los que mi mejor destino no era París, si no tus brazos. Digo fuimos porque ya no somos nada, no somos nada y lo más triste es que jamás volveremos a serlo. Y digo fuimos porque un día decidiste romper con esta historia para emprender una nueva, yo por mi parte seguiré aquí, justo donde me dejaste por si alguna vez te apetece regresar al mundo que un día te hizo soñar

domingo, 27 de noviembre de 2011


Quiero devolver los trozos del mundo que me comí, coger al sapo que supuestamente iba a ser mi príncipe y pegarle un tiro, mandar a todas esas zorras al bosque, comerme al lobo feroz, tirar por las escaleras a cenicienta, romper el espejo que una vez fue mi aliado, lanzar una guitarra contra una pared rompiéndola en mil pedazos y partirle la cara al que me rompa el corazón.

Una vez leí que los amores de verano mueren junto a los mosquitos, cuando llega el frío a la ciudad, quizá sea una comparación cómica pero cierta, sobre todo si sabes que el frío, aunque sea agosto, está a la vuelta de la esquina.
Supongo que llegados a una edad, somos capaces de tirar por la borda mentiras universales, dejamos de creer en los reyes magos, o en ese gordo que pasa por la chimenea un veinticinco de diciembre, o que a los niños los trae la cigüeña. Sin embargo, somos tan imbéciles como para seguir creyendo en cuentos de hadas. A medida que crecemos, la realidad se hace mas dura, y las mentiras menos piadosas.

Esperar más de ti es esperar demasiado; yo no espero nada.

Creo que es el momento en el que me doy cuenta que ni te busco ni te quiero encontrar, es el momento en que no me veo tu perfil porque principalmente me da igual lo que hagas con tu vida; ya que decidiste apartarme de ella.
Es el momento que si vibra mi móvil no tengo esa esperanza de que seas tú explicándome el porqué de como actúas, sé que no lo haces porque no tienes un mísero porqué.
Ahora mismo me la resbala si follas o fallas, me da absolutamente igual, lo que cuentes por ahí me es indiferente ya que a palabras necias oídos sordos. Que sí, que ahora dejaste de ser todo para convertirte en nada
Que muchas son las veces en las que creemos que no podemos más. muchas son las veces en las que sentimos que no tenemos nada por lo que seguir adelante, por lo que luchar. Tantas son las veces en que nos sentimos tan y tan pequeños frente a lo que más tememos, que sin pensarlo nos escondemos, huimos de lo que no nos gusta. Tantas son esas veces, que sin darnos cuenta nos convertimos en covardes, en personas que antes eran fuertes pero que ahora, se dejan vencer por lo más mínimo. ¿Sabes? Es mejor sufrir al principio, aunque te duela, aunque sufras. Así, solamente así te haras más fuerte y comprenderás que no todo tiene solució, pero aun asi seguiras adelante, sabrás que es de valientes sonreir, cuando tu corazón quiere que llores.